Es emocionante ir al cine, esa sensación de entrar a un nuevo mundo, reírte, emocionarte, llorar, ustedes saben, van al cine. Pero si hay algo que en verdad disfruto en una película, son los finales felices, soy fan de los finales felices, quiero ver a Frodo tirando el anillo al monte del Destino, Los chicos llegando a la boda de Doug a tiempo, quiero ver a Jamal besando a Latika, y esas cosas, finales felices. Y es que creo que a pesar de toda la caca que hay en el mundo, aun creo en la esperanza, en el amor y blablabla, en fin, me zurran los finales tristes.
El que más tengo presente y me hizo salir decepcionado de la sala, fue The Break-Up, con Jennifer Aniston y Vince Vaughn, recuerdo que me la vendieron como una comedia, y dije: “Es Rachel Green y el tipo gigante, tengo que verla”, fui y salí mentando popos, creí que iba a ver una comedia, salí con un drama, llorando, destrozado por lo patético que puede ser terminar una relación, algo que se sale de control y eso me deprimió.

Entiendo que tiene un final abierto y lo que tú quieras, pero yo quería verlos juntos, felices, poniendo la estrella en el arbolito de navidad y esas cosas, miel sobre hojuelas, no ese final que me zurro.
Otro final que me zurra, es Terminator 3. Pero de ese hablo después…



Rafo cachetes cuadrados.




